Volver al futuro y otras paradojas

volver al futuro: paradojas de los tiempos que corren

 

paradojas de emprender, auto explotarse

la libertad que te dan los aparatos pero luego vivir para pagarlos

paradojas de internet, compartir el relax o esto mismo en internet cuando digo que estoy desconectada

buscar la originalidad siendo igual, buscar destacar haciendo todos lo mismo

lo eco y lo bio como ideales imposibles, etc

etc

 

horror vacui o elogio del silencio (si no tienes nada que aportar no digas nada) la escritura que tiene que costar

 

otras ideas: familia pinterest, modelos de belleza celeste barber, algoritmo como big brother, horror vacui o elogio del silencio (si no tienes nada que aportar no digas nada),

dictadura teen, baby king: piden moviles como rito de iniciacion a la adolescencia, nos entregan parte de su libertad y a partir de ahora podemos ubicarlos. Apps para controlar sus tiempos, chip en un capitulo de black mirror. Pasividad gamer: ver jugar, gamer como deporte, youtuber como modelos.

 

Atracones de series El fenómeno Binge-watching –traducido como atracón o maratón de series– tiene efectos secundarios en la piel. Según especialistas, estar frente a la luz de la pantalla por un tiempo prolongado podría ser un factor de envejecimiento prematuro de la zona facial y generaría una condición en ascenso llamada «cara de Netflix«.

 

tinder story o el arte de amar perfiles

personas, perfiles, personajes, algoritmos: quienes somos en la pantalla, el infierno de lo igual, perder la diversidad, la confrontación, nos recomiendan mas de lo mismo. donde queda la busqueda, la equivocación. High fidelity el personaje que arma listas de canciones, hoy con spotify cualquere lo hace

 

cualquiera es fotografo, diseñador, erudito, todo al alcance de la mano, pero se pierde el goce de la búsqueda, del lograr un dato dificil, el efecto wikipedia, al final todo el mundo cita el mismo parrafo del mismo libro

 

Piensa en esto: cuando te regalan un teléfono móvil te regalan un pequeño infierno táctil, una cadena de algoritmos, un calabozo de seguidores. No te dan solamente el móvil, que te comuniques muy feliz y esperamos que lo disfrutes porque es de buena marca según las reviews, chino con reconocimiento facial; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te meterás al bolsillo y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que pegar a tu cuerpo con su funda como un bracito desesperado colgándose de tu mano. Te regalan la necesidad de cargarle la batería todos los días, la obligación de cargarle la batería para que siga siendo un teléfono móvil; te regalan la obsesión de mirar todos los mensajes, todas las actualizaciones, de preguntarle cuál es el mejor restaurante, donde queda la casa de tu abuela, qué película mirar hoy . Te regalan el miedo de perderte algo, de no conseguir suficiente aprobación, de no ser lo suficientemente productivo. Te regalan su marca, y la seguridad de que es la última versión, te regalan la tendencia de comparar tu teléfono con los demás teléfonos. No te regalan un móvil, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del móvil.

eres tu el regalado

 

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

 

 

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