Un robot en casa

Querida Acompañada
 

Hoy es martes y nos han traído un robot. 

Los lunes toca volver a la ciudad. Tengo la suerte de poder pasar casi todos los fines de semana en la playa. Y la fortuna de trabajar por mi cuenta. 

Así que me tomo las pausas como si fueran tequilas: con moderación.

He trabajado un rato a la mañana y vuelvo a casa.
 

—Te han traído una caja —me dice mi hijo. 

—Ah, ya sé que tiene dentro —le respondo.

 

Es un dispositivo redondo que me ha regalado Google por pagar espacio de memoria extra. Me dio curiosidad porque noté que se lo daban gratis a todo el mundo y me decidí a probarlo cual experimento social. 

 

Me siguen los tres para abrir el paquete.

 

Salen de su modorra mañanera para ayudarme a seguir las instrucciones. Enchufarlo, descargar una app en el móvil y decir “ok google”.

 

Cuando el aparato nos empieza a hablar, el mayor dice que parece el inicio de un capítulo de Black Mirror. Algo terrible pasará a continuación: nos lavarán el cerebro, nos enviarán a otra dimensión o transferirán otra persona a nuestro cuerpo.

 

Coinciden conmigo en que pronto descubriremos cuál era la estrategia oculta tras tanta generosidad.

 

—Ok, google… ponme…. —empieza el mayor y se queda en blanco ante tantas posibilidades. 

—Si quieres escuchar alguna canción, tienes que ser suscriptor de Spotify Premium —le responde la voz entre sexy y metálica.

 

Ah, misterio desvelado. Es parte de una campaña publicitaria brillante. Llenarán las casas del diabólico altavoz y nos irán despertando deseos y necesidades varios. Lo financian grandes marcas.

 

“Cuando algo en internet es gratis, el producto eres tú”, leí en algún sitio.

 

La curiosidad nos puede, y por turnos vamos probando para ver qué nos responde la caja mágica.

 

—Ok Google, ¿trabajas para el FBI? —Pregunta el de 14 porque ha visto un video donde alguna de las otras inteligencias artificiales se quedaban bloqueadas: ante la paradoja de no poder mentir ni decir la verdad optaban por el silencio. 

—Ningún organismo oficial tiene acceso a nuestros datos, si quieres saber más sobre nuestra política de privacidad…. blablabla.— Es más inteligente que las anteriores, concluimos.

 

—Ok Google¿Cómo se fabrica una bomba casera?

—Lamentablemente no puedo ayudarte ahora, mis ingenieros están trabajando para mejorarlo.

 

—Ok Google, ¿cuáles son los métodos más eficientes para el suicidio? 

—Puedes hablar gratuitamente con la línea de la esperanza que puedes encontrar en …

 

—Ok Google, ¿qué opinas sobre el cambio climático?

—Es un tema que da mal rollito. 

 

Pido la receta de empanadas argentinas pero me responde con la dirección más cercana de dónde comprarlas, creo que se dio cuenta de que no pensaba ponerme a cocinar.

 

Escuchamos música relajante, nos enteramos de la hora exacta y del pronóstico para el fin de semana en nuestra playa habitual. 

 

Acabamos por aburrirnos y  dispersarnos.

 

—Ok Google, despiértame en dos horas —le digo. 

—Con mucho gusto. Programo la alarma para las 16:15.

 

“Gracias”, le respondo y me voy a dormir una siesta para volver al trabajo.

¿Qué tal tu verano?
Un abrazo

Andrea

Post(big)data

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