Modern love, una semana fuera de casa

Querida agenda

 

Te observo y apunto: hace una semana que me fui de casa.

 

Necesitaba este espacio como el aire. Me estaba ahogando en mi burbuja de certezas. No soy dada a las rutinas eternas. Y eso que no desprecio la estabilidad como principio, invierto bastante energía en manejar los cimientos de unos días predecibles.

 

Es domingo. La vida parece redonda, sentada en este sofá, con un café recién hecho solo para mí, una guitarrita inocua sonando como telón de fondo. 

 

Sé que el día está nublado porque miré por la ventana, tras la cortina y más arriba de los techos vecinos. 

 

Sé que está abierto el mercado de la plaza porque así es en invierno y en verano, incluso con una tramuntana que amenaza con elevar kilos de patatas y lechugas bio cual gaviotas. 

 

Sé que el mar, ayer gris y agitado, está a doscientos metros. Hace siglos lo cruzaron los griegos, y ahí seguirá cuando yo no sea más que “una mota en el universo”, como les gusta decir a mis hijos en sus diálogos nihilistas.  

 

Y sé que puedo mirar el cielo, comprar manzanas y caminar por la arena cuando decida levantarme del sofá, calzarme mis optimistas botas de montaña y cruzar la puerta.

 

No lo haré de momento. Acabo de leer un texto en el New York Times sobre una mujer conviviendo con su madre durante la pandemia. Podría ser una historia de miles, pero la suya me conmovió.

 

“Quería quedarse siete días. Le dije que cinco días era lo máximo que podía soportar. Al final, se quedó 53.”

 

Tiene algo del Apegos Feroces de Vivian Gornick, aunque mucho más tierno. Transitan juntas un duelo, un posoperatorio y un confinamiento. Su madre cocina, recoge frutos silvestres e intercambia platos deliciosos. 

 

“Ella cobró vida cuando lo hizo el vecindario; dejó a mi padre en la tumba y se unió a los vivos mientras recolectaba las moras de la calle y se presentaba con los vecinos que asomaban la cabeza por la ventana para hablar con ella mientras recogía.” 

 

Llego al final del texto y descubro que es de la sección Modern Love. Claro, me digo, vimos con mi hijo la serie basada en estos textos y coincidimos en que era excelente. En uno de los capítulos aparece el actor de pelo blanco que hace de Roger Sterling en Mad Men. 

 

Hace una semana que me fui. 

 

Fue recién ayer cuando una amiga, con mucho tacto, me preguntó si estaba todo bien en casa. Me olvido que esta dinámica de convivencia alternada es tan poco usual. 

 

Sí, le digo, claro, lo hablé con todos, les anuncié que necesitaba unos días para mí y me apoyaron. Además, a la distancia, organizamos con Padre las listas de las compras, con Hijo Menor sus tiempos para un trabajo de la escuela. 

 

Hija solicita las proporciones de agua y arroz y me explica el último capítulo de la guerra fría con su profesora de francés en escuetos párrafos.

 

Hijo Mayor me pide disculpas por no responder a mis mensajes y me confiesa que le hace bien no dar cuenta a sus entusiasmados progenitores sobre cada detalle de su nueva vida de estudiante. 

 

En el fondo me alegra su recién descubierta independencia y le reenvío el audio a mi madre: “escuchá, mi hijo dándome un poco de mi propia medicina”. Ella se ríe, sabe que no he tocado ni la décima parte de la distancia que he puesto entre nosotras. Y supongo que no he aprendido ni la décima parte de su amorosa aceptación. 

Modern Love habla de la diversidad del amor.
 

Yo tomo distancia y puedo ver el amor con perspectiva. Decido dar un paso afuera de ese calor que adormece, para despertarme y no dar nada por hecho, nada por ganado. 

 

Están ahí, todas y cada una de las personas que hacen de este enero de 2021 un lugar amado y amable. 

 

Están ahí, tomo distancia para poder admirarlas como un cuadro en su conjunto. Y volver en unos días a sumergirme en sus pinceladas.

 

Una luz más amarilla entra por la ventana. Busco mis botas para salir al sol, al mercado, al mar. Al último domingo de enero.

Un abrazo

 

 

El artículo es Los 53 días con mi mamá, de Merissa Nathan Gerson.

Ella es autora de Forget Prayers, Bring Cake, un libro sobre el duelo, e indagando un poco más veo que ha sido una de las consultoras en la serie Transparent, que devoré hace unas semanas (un padre que comunica su transexualidad a sus hijos adultos, de ahí lo de trans, lo de parent y lo de transparente).

Modern Love es una columna del New York Times, algunas traducidas al español; también es una serie de Netflix y, como no, un podcast.

Me encantan las cartas y a estas las escribo para mis amigas. No son "newsletters" sino algo así como "old-letters".

Te invito a responderme cuando algún tema toque una tecla en tu interior. Estas líneas son la excusa para  un diálogo.

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