Des-finiciones: nombro, luego existo

«Es imposible no comunicar», por eso es tan importante analizar nuestras acciones como nuestros silencios.

Al final da lo mismo si se usa una palabra u otra, porque la intención es más importante, pero el sólo hecho de cambiarla y no repetir la que oímos habitualmente, me hace repensarla, mirar desde otra óptica temas que son vitales para mi desarrollo profesional y mi vida en general

 

¿Soy una marca? ¿Quiero tener una marca? ¿Qué tenemos en común un jabón de lavar la ropa, un banco, una aplicación de móvil y yo?

A lo mejor se trata de encontrar qué muestro de mí misma, de mi trabajo. La versión con la que me siento más cómoda, la fotografía que enseña mi mejor perfil sin ser un frankenstein de photoshop, la imagen en la que me gusto pero aún me reconozco.

 

¿Salgo al mercado? ¿Y eso dónde queda? ¿Es peligroso? ¿A quién hay que atacar?¿Por qué me suena a amenaza?

Es posible que tan sólo tenga que encontrar mi red de confianza en los lugares donde naturalmente me muevo, porque pensamos parecido o tenemos ideas estéticas o miradas sobre la educación que nos resuenan. Un pez hallando en el agua a otros peces, un ave aventurándose a cielos quizá más lejanos pero siempre aire. Y desde allí los intercambios serán de ida y vuelta, naturales, en códigos que no se fuerzan sino que se construyen horizontalmente.

 

¿Tengo que vender? ¿Cuánto? ¿A qué precio? ¿Eso incluye entregar mi dignidad en cuotas? ¿Darle mi alma al diablo?

Quizá sin este incómodo rótulo me doy cuenta de que la cuestión es ofrecer mi trabajo, su resultado, su proceso, y encontrar un valor que tenga sentido en un conjunto, tanto para mí como para quien lo recibe. Este valor es necesariamente monetario en algunos casos y en una determinada proporción para poder afrontar nuestra vida, pero también puede ser placer, solidaridad, conocimientos, en las dosis que nuestra propia ecuación definan como adecuadas.

 

¿Necesito un plan de redes sociales? ¿me atrapará la red? ¿soy antisocial si no tengo Social media marketing? ¿Desapareceré si no tengo un blog, una página de linkedin, si no me gusta twitter?

La sola mención de estrategias, medios, profesionales y costos que puede implicar una avanzada de esta naturaleza, ya provoca pánico. Creo que es imprescindible pensar, probar, sentir, equivocarme, volver a intentarlo… y encontrar el recurso con el que me siento más yo misma para comunicar.

Una foto por semana en pinterest, un email a mi lista una vez por mes, una actualización diaria de mi facebook explicando lo que hice en el día o incluso nada de lo anterior y ser la figura misteriosa a la que solo se encuentra por teléfono o en su consulta.

«Es imposible no comunicar» dice uno de los axiomas de Watzlawick y por eso es tan importante analizar nuestras acciones como nuestros silencios. Poner la lupa también sobre esa página incompleta que puede volverse en contra o, en el otro extremo, la intención en ese mensaje que no se envía y agradecen los buzones, llenos y hastiados, dando oportunidad a otro diálogo.

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